<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223</id><updated>2011-11-14T23:52:11.923+01:00</updated><title type='text'>Reflexiones</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-1795670884037092005</id><published>2010-02-25T18:55:00.004+01:00</published><updated>2010-02-25T19:36:13.479+01:00</updated><title type='text'>Acerca de una carta</title><content type='html'>Mis queridos amigos y amigas:&lt;br /&gt;Hace ya tiempo que no escribo en estos espacios que yo mismo he creado, y algunos me lo han recriminado. Unos, en su insinuación, me animan a seguir haciéndolo pues, aunque lo que aquí se vierte son simples experiencias y modestas opiniones, parece, porque así me lo han hecho saber, que ellas les han servido de alguna manera. Otros, sin embargo, dejan ver en su críticas que, cuando uno abre un blog como éste, lo que se espera de él, de acuerdo con la filosofía de estos espacios, es que los vaya llenando de información con cierta frecuencia, ya que si esto no se da se puede vislumbrar una cierta dejadez e indolencia que, de alguna manera, desprestigia a su creador y ahuyenta a sus “interesados” lectores que, aburridos de volver a ver lo mismo siempre, prefieren irse a otros espacios más dinámicos. &lt;br /&gt;Sabiendo que estos últimos tienen razón, pues sé que la sociedad actual está ávida de información fresca, aunque a veces sea irrelevante, me empiezo a sentir más en deuda con los primeros que con los segundos, pues mi intención al crear este blog fue -precisamente- que pudiera ser de ayuda a alguien, más que un espacio de actualidad que me tuviera supeditado u obligado, algo de lo que huyo por principio.&lt;br /&gt;Es precisamente por estos amigos y amigas entusiastas por leer de vez en cuando algo que les permita revisarse (aunque sea para decir que esto que dice José María es una patochada), que hoy me animo a dejar un fragmento de una carta que yo conservaba en mi ordenador, y que había olvidado que ahí estaba. Es una carta de una persona que inició un proceso de crecimiento personal profundo, que escribe a otra persona a la que ha intentado acompañar en un momento doloroso de su vida.&lt;br /&gt;La lectura de esta carta ha despertado hoy en mí muchos sentimientos y, por ello, deseo compartirla con todos aquellos que estén dispuestos a leerla.&lt;br /&gt;La carta dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Muchísimas gracias por comenzar tu carta preocupándote por mí. De verdad que nunca me puse a pensar en por qué no me preguntabas cómo yo me encontraba pues, en mi interior, siempre estuvo, durante todo este tiempo, el sentimiento de que quien realmente importaba eras tú. &lt;br /&gt;No debes sentirte en deuda conmigo por nada. Sólo he intentado estar aquí, como un buen amigo, acompañándote en tu doloroso proceso. Sabes que lo he hecho y estoy siempre dispuesto a hacerlo de corazón, porque así me sale.&lt;br /&gt;Yo estoy bien, lo que no quiere decir que haya encontrado la felicidad, tal y como estamos acostumbrados a entenderla. Estoy satisfecho conmigo mismo, me entiendo mejor, me acepto en todas mis polaridades, lo que me hace sentirme en una especie de vacío o de punto central que me ayuda a seguir creciendo, a entenderme a mi y a entender mejor a los demás. En ese sentido, en esa especie de equilibrio sin apoyo, me encuentro bien. Tengo picos, pero ya no son picos extremos, son pequeñas sinusoides que acepto, porque la vida me las da, y a las que me tengo que adaptar con eficacia y sabiendo que tengo el derecho a equivocarme, sin juicios y sin miedos. Es un estado de permanente movimiento placentero por volver al “centro”, pero también de lucha ilusionada.&lt;br /&gt;Soy consciente de que todavía no he llegado al final del camino. No sé lo que hay al final, pero intuyo que no es algo donde todo se termina, sino más bien donde todo comienza. Un lugar, -quiero entender- desde el que tus polaridades se amplían y donde encuentras tu punto real de equilibrio; el que tú eliges, el que mejor te define, pues es donde mejor te encuentras. El otro polo deja ya de ser algo prohibido para ti, y lo puedes visitarlo sin juicios cuando la situación así lo requiera. Quiero percibir que ese lugar es también donde tu razón empieza a caminar pareja con tus sentimientos, donde tu capacidad de adaptación se incrementa y se erige, también, como motor de reestructuración de tus propias polaridades y de tus puntos de equilibrio. Es ahí donde todo comienza, porque ya nunca hay nada que termine.&lt;br /&gt;El mejor indicativo de cómo me encuentro es precisamente lo que los demás perciben en mí y lo que los otros van cambiando en función de mis comportamientos. Más bien creo que, cuando uno está como yo estoy, irradia algo que se percibe pero que no se pude explicar.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-1795670884037092005?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/1795670884037092005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=1795670884037092005' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/1795670884037092005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/1795670884037092005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2010/02/propuna-carta.html' title='Acerca de una carta'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-5856072715054984500</id><published>2009-10-29T17:35:00.002+01:00</published><updated>2010-02-25T19:46:03.622+01:00</updated><title type='text'>Sobre la Suerte</title><content type='html'>A veces me pregunto qué es eso que llamamos Suerte. Se me presenta como algo fuera de nosotros, como algo ajeno a nosotros, algo que está en algún lugar de nuestra común existencia humana, que no podemos tocar, que ni nos imaginamos con forma ni color, pero que nos supedita con su hacer caprichoso y nos pone a merced de ella.&lt;br /&gt;Hay personas que sienten que han tenido mala suerte en sus vidas de forma global, quizá porque algo de esa vida no salió de acuerdo a lo esperado y, entonces, en una mirada completa a lo que son, generalizan. Otras son algo más precisas y se dan cuenta de que su mala suerte está referida a algo más concreto, por ejemplo al amor; ¡Qué mala suerte he tenido en el amor! Algunas otras se sienten plenas y hablan de buena suerte; ¡La vida me ha sonreído!  Otros, sintiendo mala suerte en sus vidas, se consuelan diciendo: ¡Bueno, otros tienen peor suerte! Y así podríamos hablar de infinidad de tipos donde la mala y la buena suerte van y viene a su antojo sin que nosotros podamos hacer nada. Es algo que sentimos que nos predestina y nos conduce, quizá también nos amenaza.  Y a eso contribuye nuestra manera de entender la realidad tal y como nos la han enseñado, siendo algo también de lo que se sirven otras realidades, como la astrología, que hablando de la Suerte nos afirma en su existir inmaterial e indeterminado, esperanzándonos o atemorizándonos, poniéndonos sobre aviso de lo que nos espera en ese día concreto o en un periodo determinado de nuestra existencia. Y que en esa manera de mostrarnos nos da a entender que, se haga lo que se haga, esa buena o mala suerte no se podrá cambiar porque es algo que nos transciende y que está fuera de nuestra voluntad y de nuestro alcance cambiarla y, realmente, hay días o periodos en los que sentimos que todo va en nuestra contra o al contrario.&lt;br /&gt;La Buena Suerte produce en nosotros una sensación de dicha, de felicidad. La Mala Suerte, abate al individuo y lo ancla en un estado de desdicha que, dependiendo del alcance vital que para él supone esa Mala Suerte, puede acompañarlo toda su vida y supeditar su interior, produciendo a veces un vacío existencial más o menos profundo.&lt;br /&gt;La Buena Suerte surge cuando encaja la correspondencia entre lo obtenido y lo esperado, o cuando sin esperarlo, lo obtenido viene a cubrir parte de nuestras necesidades creadas.&lt;br /&gt;La Mala Suerte, por el contrario, produce rechazo y frustración, y es ese decir producto de una falta de correspondencia entre lo esperado y lo obtenido o cuando lo obtenido no cubre bien nuestras expectativas o necesidades creadas.&lt;br /&gt;Y es aquí dónde me pregunto sobre lo relativo de todo ello. Así, lo que puede ser mala suerte para algunos, es buena suerte para otros. Por poner un ejemplo fijémonos en la lotería. Si toca en cantidades -que podríamos decir- considerables, para algunos puede ser buena suerte, porque con eso ganado pueden hacer realidad sus “sueños” o simplemente porque se ha producido lo que se esperaba: que si juego, aún sabiendo que tengo una posibilidad entre miles de que me toque, me ha tocado, pues con esa intención he jugado. Sin embargo, para otros puede ser motivo de desasosiego, incluso de mala suerte, pues es pensar en saber qué hacer con el dinero ganado, la cantidad tocada puede desencadenar nuevos problemas que antes no existían en sus vida y, al cabo del tiempo, desasosegados por los conflictos que les ha producido la vida “sonriendo” desde la Suerte, acaban diciendo: ¡Qué mala suerte!&lt;br /&gt;Parece, por tanto, que la Buena o Mala Suerte depende de nuestras perspectivas, de nuestros intereses y expectativas, y de nuestros deseos y necesidades. Así lo que es bueno para unos es malo para otros. Y refiriéndonos a nuestras necesidades, deseos o expectativas se me antoja preguntarme -que sintiendo los que vivimos en el Primer Mundo que es una suerte, una buena suerte-  qué diría un aborigen australiano, que no conoce más realidad de existir que la que tiene y en la que se ha criado, sobre su suerte por haber nacido allí. Igualmente, se me antoja preguntarme qué sentiría sobre su suerte, si es que supiera de la existencia de ella, ese aborigen si lo paseáramos por New York una semana y lo devolviéramos a su lugar de origen más tarde.&lt;br /&gt;Otra cuestión es si la suerte existe o no, yo creo que existir existe, en la medida en que forma parte de nuestras mentes, pero ¿realmente existe en sí? ¿Hablaríamos de suerte si asumiéramos realmente que en la vida las cosas ocurren y nada más, y que si yo cambiara mis expectativas y mis deseos lo que antes podría ser buena o mala suerte ahora tendría una connotación contraria para mí? ¿No es realmente ese un acto de libertad? ¿Qué fuerza y qué poder tendría entonces la Suerte para nosotros?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-5856072715054984500?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/5856072715054984500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=5856072715054984500' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/5856072715054984500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/5856072715054984500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2009/10/sobre-la-suerte.html' title='Sobre la Suerte'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-2896916547893260066</id><published>2009-03-01T14:16:00.011+01:00</published><updated>2009-09-30T13:41:59.783+02:00</updated><title type='text'>Derechos de la persona</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/ScvEUx-fdxI/AAAAAAAAAh0/0e1B1D7rnYI/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 129px; height: 138px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/ScvEUx-fdxI/AAAAAAAAAh0/0e1B1D7rnYI/s320/1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317559646332876562" /&gt;&lt;/a&gt;Apreciados amigos y amigas de este Blog:&lt;br /&gt;Más allá de los derechos recogidos en la &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_Universal_de_los_Derechos_Humanos" target="_blank"&gt;Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 10 de diciembre del año 1948 &lt;/a&gt;en París, he considerado oportuno recoger aquí algunos otros que, particularmente, me parecen fundamentales de cara a la propia persona y que –creo yo- se olvidan o no son tenidos en cuenta con excesiva frecuencia. Son quizá una serie de puntos expresados desde un determinado momento personal y, por ello, no deben considerarse ni exclusivos ni suficientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;****************&lt;br /&gt;1.- Toda persona tiene derecho a no ser enjuiciada por sus actos o por lo que le caracteriza.&lt;br /&gt;2.- Toda persona tiene derecho a amar y a expresar su amor hacia los demás.&lt;br /&gt;3.- Ante una posible afrenda a otro, toda persona tiene derecho a esperar ser tratada tal y como a ese otro le gustaría que se le tratara si estuviera en una circunstancia semejante.&lt;br /&gt;4.- Toda persona tiene derecho a ser feliz y a buscar su felicidad y su paz por el camino que, libremente, considere más conveniente.&lt;br /&gt;5.- Toda persona tiene derecho a equivocarse.&lt;br /&gt;6.- Toda persona tiene derecho a ser escuchada.&lt;br /&gt;7.- Toda persona tiene derecho a manifestarse tal y como realmente es y se vive; a ser ella misma.&lt;br /&gt;8.- Toda persona tiene derecho a estar y sentirse confundida y a ser respetada en su confusión.&lt;br /&gt;9.- Toda persona tiene derecho a expresar sus sentimientos más profundos y genuinos.&lt;br /&gt;10.- Toda persona tiene derecho a conocer la verdad.&lt;br /&gt;11.- Toda persona tiene derecho a no hacerse cargo de las necesidades, deseos, condicionantes, miedos, limitaciones, valores y actitudes de los otros.&lt;br /&gt;12.- Toda persona tiene derecho a vivir su vida como mejor le parezca, de acuerdo a sus valores, creencias, actitudes y limitaciones.&lt;br /&gt;13.- Toda persona tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que considere más conveniente.&lt;br /&gt;14.- Toda persona tiene derecho a vivir y morir de acuerdo con su sentido de la dignidad y de la vida.&lt;br /&gt;15.- Toda persona tiene derecho a vivir sin culpa.&lt;br /&gt;16.- Toda persona tiene derecho a ser respetada en su dolor y a que se le permita hacerlo frente en el tiempo y en la forma que sean más beneficiosos y convenientes para ella.&lt;br /&gt;17.- Toda persona tiene derecho a que se confíe en ella, dándola tiempo para salir de sus sufrimiento y afrontarlo; para encontrar el mejor camino para conseguir vivir en paz consigo misma.&lt;br /&gt;18.- Toda persona tiene derecho a que se respete su intimidad: ese cofre único de tesoros particulares y vivencias propias que sólo a ella le pertenecen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-2896916547893260066?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/2896916547893260066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=2896916547893260066' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/2896916547893260066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/2896916547893260066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2009/03/derechos-de-la-persona.html' title='Derechos de la persona'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/ScvEUx-fdxI/AAAAAAAAAh0/0e1B1D7rnYI/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-3223820422780490799</id><published>2008-10-23T19:31:00.009+02:00</published><updated>2008-10-23T21:14:21.490+02:00</updated><title type='text'>La culpa es de los padres</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/SQC46jEQIHI/AAAAAAAAAVQ/0nKpDY8TKxY/s1600-h/3CL4UGCATBJT8XCAI2WD2SCANG0DYTCASSRRQOCAY3F6TACA58UOGQCAWTIJEQCA9OPLSOCAJOCZ87CAQMRRAACAJKBO1QCAEDEKLVCA9MHGSLCA8VBQSKCA6HNYH4CACG1QFP.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260407680753737842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 129px; CURSOR: hand; HEIGHT: 97px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/SQC46jEQIHI/AAAAAAAAAVQ/0nKpDY8TKxY/s320/3CL4UGCATBJT8XCAI2WD2SCANG0DYTCASSRRQOCAY3F6TACA58UOGQCAWTIJEQCA9OPLSOCAJOCZ87CAQMRRAACAJKBO1QCAEDEKLVCA9MHGSLCA8VBQSKCA6HNYH4CACG1QFP.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No hace muchos día que recordé haber leído que uno de los momentos importantes de toda terapia psicológica es cuando el cliente, o el paciente para algunos enfoques terapéuticos, es capaz, en un acto de responsabilidad hacia sí mismo, de perdonar a sus padres, llevándole, esto, a desprenderse de esa carga no resuelta que venía arrastrando a lo largo de su existencia. Ésta –creo y siento- acertada y real afirmación, la encontré, después de buscar bastante y guiándome de mi, a veces, no buena memoria, en el libro “Sueños y Existencia” (1) de Fritz Perls, fundador de la Terapia Gestáltica. Libro que me permito recomendar a todos, pues encierra, más allá de los, a veces, marcados juegos de pirotecnia de Perls o de sus infinitas genialidades y destreza en el hacer terapéutico, un conocimiento profundo del ser humano que invita, a cualquiera que se enfrenta a su lectura, a reflexionar sobre sí mismo, sobre su manera de relacionarse con otros y sobre su propia condición de ser libre pero paralizado -quizá diría yo muerto en vida- por los infinitos condicionantes que anidan en nuestra mente, cincelada, consciente o inconscientemente, con buena voluntad o sin voluntad, por aquellos que vivimos como referentes en las distintas etapas de nuestro desarrollo psico-afectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este recuerdo, que no alcanzo a recordar (valga la vulgar redundancia) por qué acudió a mi mente, me llevó a algunas reflexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mantener una actitud permanente de culpabilizar a nuestros progenitores por lo que ahora nos pasa o somos, es como decirles: ¡Mirad lo que hicisteis, soy lo que vosotros me habéis hecho y, ahora, me toca cargar con esto! Esto resulta un poco incomprensible, a la vista de que, a pesar de que nuestra vida la vivimos muchas veces supeditada a otros o a otras cosas, luchamos por salir de nuestras tenazas, sabiendo que el cambio es posible porque en otros ha sido posible. Sin embargo, este asunto con los padres lo tenemos enquistado, como si aquello que intuimos que hicieron con nosotros, consciente o inconscientemente, con buena voluntad o sin voluntad –repito- se hubiera quedado grabado al fuego en nuestro ser, ya sin capacidad de remisión. Y es una carga que nos pesa demasiado, de la que queremos despojarnos, pero no podemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El origen de este resentimiento lo veo en esa tendencia que tenemos a responsabilizar a los demás de lo que nos pasa y de lo que somos. Responsabilizar y culpabilizar a los demás, porque descubrir que lo que nos pasa es exclusivamente nuestro y que de lo que somos, los únicos responsables somos nosotros mismos, al menos, por no hacer nada para cambiarlo, son dos realidades dolorosas de aceptar. El cambio es doloroso y, por eso, buscamos un alivio, algo que nos permita salir momentáneamente del sufrimiento sin enfrentarnos con nuestra propia realidad. Y es aquí, que los padres son una diana perfecta, porque sabemos que nunca nos harán daño aunque les expresemos nuestros reproches a su cara; lo más que sabemos que conseguiremos es que ellos se culpabilicen (esa es nuestra “venganza”). También porque nunca nos rebaten, especialmente si ya han dejado de existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos movemos constantemente en un “yo” desde “ti”: “Me siento mal porque hace días que no me haces caso”; “No me valoras”; “Mi vida laboral es un desastre, porque mi jefe es un autoritario y siempre quiere que haga lo que a él se le ocurre”; “Mi vida familiar es insoportable. Mis hijos hacen lo que quieren y nunca tienen un detalle de afecto para conmigo”. Y claro está: “Soy una persona rígida porque me crié en un ambiente familiar de total intolerancia”; “Mi padre me exigía siempre demasiado. Así que, por eso, tengo este nivel tan grande de exigencia”; “Mi madre no me daba todo el cariño que necesitaba entonces, cuando era un niño, así que ahora me comportó así porque me acostumbré siempre a reclamar cariño por todos los medios”, etc., etc. Y es posible que así fuera, pero es difícil saberlo, porque todos esos hechos los miramos desde &lt;em&gt;el ahora&lt;/em&gt; con una mente inconsciente, incluso, aunque al relatar estos hechos, como ocurre en el caso de los referidos a los padres, estemos expresando que, al menos, nos hemos dado cuenta de lo que somos o de que nos comportamos de una determinada manera, lo cual es ya un avance. Pongamos un ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cliente&lt;/strong&gt; – Sé que este nivel de rebeldía que tengo hacia todo y hacia todos, y que me hace comportarme así, es porque me crié en un ambiente familiar muy dogmático, muy reaccionario. Así que podemos decir que esta rebeldía es como un rechazo, una reacción, hacia esa educación que recibí.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Terapeuta&lt;/strong&gt;- Veo que no vives esa rebeldía con aceptación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cliente&lt;/strong&gt;- Bueno, no, pues ser así me acarrea muchos problemas con los demás.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Terapeuta&lt;/strong&gt;- No te sientes aceptado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cliente&lt;/strong&gt;- Sí, así es. Si hubiera sido criado en otro ambiente, estas cosas no me pasarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, puede ser que lo que dice el cliente sea verdad y que esa rebeldía sea una reacción al ambiente familiar que él vive ahora como dogmático o reaccionario, pero esa sensación de rechazo social que experimenta no tiene necesariamente que estar referida, en este momento, con el ambiente en el que se crió. Más bien a su necesidad actual de sentirse aceptado.&lt;br /&gt;Aceptar esa necesidad a nuestro cliente le resulta doloroso. De ahí que desvíe su atención e intente desviar la del terapeuta desde un plano profundo a otro más superficial que le permita no enfrentarse con su necesidad real, haciendo, en consecuencia, responsable de lo que le pasa a otros, en este caso a sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, analizar nuestra existencia pasada desde &lt;em&gt;el ahora&lt;/em&gt;, es perderse en el tiempo, ya que resulta imposible saber qué sentimos entonces ante estos hechos que vienen a nuestra mente. Lo más que podemos saber es qué sentimos ahora cuando los recordamos, lo cual no dice nada del hecho en sí mismo, ni de si ello fue la causa o no de lo que ahora somos, sino que nosotros recordamos ese hecho o esos hechos desde una emoción que está ahora, que surge &lt;em&gt;aquí y ahora&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este asunto de culpabilizar a los padres, existe algo que resulta más peligroso que lo que una persona experimenta en sí. Esto es, la tendencia a educar a nuestros propios hijos en el rencor que sentimos hacia nuestros padres, bien educándoles en el plano contrario de aquello que creemos que nos hizo daño o a darles con desmesura aquello que pensamos que no nos dieron, lo cual es -por así decirlo- más de lo mismo. O en el propio rencor, en el propio sentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de las situaciones traumáticas que se puedan presentar en nuestra vida, que vivenciamos como referidas a una amenaza real contra nuestra integridad física, que, en verdad, nos imposibilitan en aspectos de nuestra vida, me atrevo a decir que esos otros “traumas” a los que con frecuencia nos referimos para explicar lo que somos o por qué nos comportamos así, no son más que la expresión de nuestra propia cobardía para aceptarnos, para conocernos íntegramente. Algo que evitamos al anticipar el dolor que ello nos puede provocar, incluso el miedo a ser rechazados. ¡Qué liberador resulta darse cuenta de esto! En el caso de los padres, desprenderse totalmente de ellos, pues no se puede olvidar que detrás del resentimiento siempre subyace el sentimiento contrario. Si no fuera así, es evidente que esto que no nos resulta placentero y que, de alguna manera, es traumático para nosotros ya lo habríamos olvidado o rechazado, al igual que evitamos entrar en contacto con el fuego si en una ocasión anterior estuvimos a punto de quemarnos. Y claro, mantener esta ambivalencia afectiva no resuelta, un ser y no ser al mismo tiempo, nos hace daño y nos sume en una confusión difícil de afrontar desde la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perls, con relación al resentimiento, propone el siguiente ejercicio: Evocar a la persona con la que se está resentido, expresarle el resentimiento que tenemos. Tratar de que esa persona nos escuche como si existiera una comunicación verdadera. Expresarle nuestras exigencias. Mientras tanto, observar qué sensación nos está produciendo todo esto, qué sentimientos afloran en nosotros. Luego, propone hacer lo mismo pero, en este caso, expresándole a esa persona lo que apreciamos en ella. Captemos nuevamente la emoción que eso nos produce. Dice Perls: “Si descubrimos que no hay nada que apreciamos en esa persona, no hay necesidad de seguir con ella”, ni en la realidad, ni en nuestras fantasías. Yo quiero añadir que haciendo esto, me fui dando cuenta de lo absurdo e inconsistente de mis reproches para con mis padres. Invito a todos a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuán distinto sería si en las escuelas, en los colegios, en los institutos de enseñanza por los que pasamos, además de aprender conocimientos técnicos que nos permitirán subsistir -no existir- aprendiéramos algo más de los caminos, de los modos para el autoconocimiento, para la liberación, para vivir en &lt;em&gt;el ahora&lt;/em&gt;, que es donde, en realidad, ocurren las cosas, incluidas nuestras fantasías, nuestros miedos y nuestros rencores. Cuán beneficioso sería para todos este aprendizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es seguro que alguien, al leer esto último, haya pensando: ¿No está José María con esto responsabilizando al sistema educativo de lo que es y de lo que le pasa? Sí, efectivamente, me he dado cuenta. También puedo responsabilizar a mis padres, pero no lo voy a hacer. Ahora los quiero más y -creo que- mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***********************&lt;br /&gt;(1) Título original de la obra: Gestalt Therapy Verbatim&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-3223820422780490799?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/3223820422780490799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=3223820422780490799' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/3223820422780490799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/3223820422780490799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2008/10/la-culpa-es-de-los-padres.html' title='La culpa es de los padres'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/SQC46jEQIHI/AAAAAAAAAVQ/0nKpDY8TKxY/s72-c/3CL4UGCATBJT8XCAI2WD2SCANG0DYTCASSRRQOCAY3F6TACA58UOGQCAWTIJEQCA9OPLSOCAJOCZ87CAQMRRAACAJKBO1QCAEDEKLVCA9MHGSLCA8VBQSKCA6HNYH4CACG1QFP.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-7540394810814396061</id><published>2008-07-31T18:25:00.004+02:00</published><updated>2008-09-28T22:48:13.822+02:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>La gran mayoría de nosotros vivimos dormidos, sumidos en nuestros problemas producidos por nuestros deseos, por nuestras ilusiones y por nuestras aversiones, que hemos creado a lo largo de nuestra vida de acuerdo a modelos que nos han venido impuestos y que hemos "tragado sin digerir". Son nuestros introyectos, que hacen que nuestra mente reaccione constantemente con deseo o con aversión. Son nuestros condicionantes que supeditan nuestra vida, nuestro comportamiento, nuestras decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos dormidos también porque todo ello nos impide abrir los ojos a la realidad de la vida presente. Vivimos en nuestros sueños, en nuestras proyecciones al pasado y en nuestras proyecciones al futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra mente se resiste a vivir aquí y ahora. Se enreda en al pasado y en el futuro, sin darse cuenta de que realmente no hay más realidad que la que hay ahora. El pasado ya no existe y el futuro tampoco hasta que se haga presente y, como dicen los místicos, nunca será como lo deseamos, pues nunca ocurre lo que deseamos u ocurre siempre lo contrario a lo que anhelamos. Y esto es un gran problema, porque resistiéndose nuestra mente a vivir en el presente, está abocada a vivir en él, ya que no hay otra realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscamos y buscamos y nunca observamos. Buscamos en función de lo que es deseable, de lo que nos han dicho que es deseable, de esos modelos que no son nuestros y nunca nos paramos a observar el presente para ver si lo que el presente nos ofrece es bueno para nosotros o no. Eso nos coarta la posibilidad de adaptarnos pues, al vivir más allá, no podemos poner en marcha nuestros recursos que nos permitan apreciar la realidad presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al vivir así, se generan en nosotros unas buenas dosis de frustración, de fracaso, de confusión, de miedo y de rabia, de aversión. Y todo ello, nos impide, aún más, despertar, pues todas estas cosas nos anclan cada vez más en lo irreal en nuestra vida dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me viene a la cabeza un viejo cuento Indú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted perdone, le dijo un pez a otro, es usted más viejo y con más experiencia que yo y, probablemente, podrá usted ayudarme. Dígame ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscando por todas partes sin resultado.&lt;br /&gt;-El Océano, respondió el viejo pez, es donde estás ahora mismo.&lt;br /&gt;-¿Esto? Pero si esto no es más que agua... Lo que yo busco es el Océano, replicó el pez joven totalmente decepcionado mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir así es vivir en disonancia, que se produce entre lo que debería ser y lo que es. Eso nos crea malestar, desequilibra nuestra mente. Una cosa es lo que nuestro organismo nos dicta, lo que la realidad nos enseña. Otra, lo que anhelamos vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, esta disonancia nos hace sufrir y es entonces cuando experimentamos la sensación de que algo no funciona en nosotros; es la crisis. Entonces, sentimos la necesidad de experimentar un cambio, de salir de nuestro sufrimiento. Y lo expresamos, pero despertar produce mucho dolor. Porque despertar es despojarse de todo lo anterior, de todo lo que no nos sirve para vivir en el aquí y en el ahora, es sacar a flote nuestro yo real, el que, a veces, choca con el yo ideal. Es quedarse en al vacío durante una época, hasta que nuestro nuevo modelo de valores se asiente y se sienta. Es por ello que nadie desea despertar. Preferimos quedarnos como estamos, con nuestro sufrimiento, antes que asumir el dolor de la desnudez y el miedo a lo desconocido, mejor dicho, el miedo a perder lo conocido, pues lo desconocido no puede asustar, ya que no se conoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente es una pena, nadie quiere despertar. Sólo queremos que alguien nos alivie, nos calme para seguir en lo nuestro. No nos engañemos, un despertar profundo y sincero implica mucho dolor. Sólo nos enfrentamos a ese despertar, a este cambio radical cuando nuestra existencia se ha derrumbado extremadamente, cuando ya no encontramos solución posible, cuando estamos cansados de nuestro propio cansancio, porque vivir dormidos cansa mucho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-7540394810814396061?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/7540394810814396061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=7540394810814396061' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/7540394810814396061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/7540394810814396061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2008/07/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-3621928353954382678</id><published>2008-05-03T21:26:00.000+02:00</published><updated>2008-05-03T21:27:10.620+02:00</updated><title type='text'>La comunicación escrita como fuente de conocimiento del otro</title><content type='html'>La comunicación escrita ha supuesto, hasta hace algunos años, una valiosa fuente de conocimiento de aquella persona que, a través de sus misivas, se ponía en contacto con nosotros: sus estados de ánimo en el momento de escribirnos; sus preocupaciones, incluso, aspectos significativos de esa persona; su refinamiento educativo; su nivel cultural; su actitud hacia nosotros, así como también determinados rasgos de su personalidad, evidenciados de manera excepcional por expertos a partir del análisis grafológico de quien escribía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otrora se acostumbraba a guardar unas determinadas pautas de relación en la comunicación escrita. Pautas que resultaban un abrirse al otro y una cortesía hacia su persona. Así, las misivas  solían comenzar con una preocupación sobre la otra persona, sobre su estado de salud y de ánimo, también como un deseo claro de bienestar hacia él o ella. Seguido a esto, se solía enlazar con algo de nosotros, relativo a nosotros mismos (yo estoy bien) y a las personas que constituían nuestro entorno más cercano. Era una manera de compartir nuestro espacio vital y algo de nuestro mundo interior, que suponía un preámbulo en nuestras cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como consecuencia de la llegada de las nuevas tecnologías, especialmente del correo electrónico y de los mensajes cortos a móviles (SMS) -que han propiciado un intercambio comunicativo más rápido, alimentando nuestra vida apresurada y, de alguna manera, impersonal-, gran parte de estos valores de la comunicación escrita de los que antaño disfrutábamos, se han perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de nosotros utilizamos estos medios de comunicación en sustitución del teléfono porque, entre otras cosas, resulta más barato y nos permite reflexionar mejor sobre lo que deseamos decir, pero también como sustitutivo de las cartas manuscritas, por los mismos motivos económicos aludidos y por la inmediatez que los caracteriza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una parte los aspectos técnicos inherentes a las nuevas tecnologías, que obligan a escribir bajo tipologías preestablecidas, desterrando el rasgo manuscrito, así como el uso que frecuentemente hacemos de ellas bajo nuestra vida apresurada, donde lo que se desea comunicar debe ser preciso y sin excesivos esfuerzos, nos están llevando a la pérdida de ese potencial que, hasta su llegada y algunos años después, tenía la comunicación escrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es habitual comenzar nuestra comunicación sin referencia al otro, sin un “querido…” o querida…”, sin un “estimado…” o “estimada…”, sin un “apreciado…” o “apreciada…”; no digamos nada de otras fórmulas que supondrían un retorno al Siglo XIX como, por ejemplo, “de mi especial consideración…”. También es habitual ver que se suele terminan sin una despedida cálida y sentida que al otro le deje con la sensación de que para nosotros es importante. Así, usamos los convencionalismos de “un abrazo”, “cordialmente”, “hasta luego” o, a veces, nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros mensajes, en la mayoría de los casos, no hablan nada de nosotros, no hablan nada del otro. Son comunicaciones vacías de afecto, orientadas en exclusiva a comunicar algo puntual y rápido. También se usan como vía impersonal de comunicación, pues nos permiten enviar un mismo mensaje a varias personas a la vez, con el consabido ahorro de esfuerzo que supone no enviar la misma carta o mensaje a cada destinatario, uno a uno de manera personalizada. Lo que, muchas veces, no invita a la respuesta, quedando lo que se comunica exclusivamente en el plano de la información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas misivas electrónicas, por otra parte, suelen venir poco cuidadas, algo a lo que ya nos venimos acostumbrando y a lo que casi ya nos prestamos atención ni juzgamos, pues, en nuestro interior, nos hemos adiestrado para ser benevolentes con esto, disculpándolo bajo el supuesto de la prisa que tenía quien escribió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ello, estos medios de comunicación pueden seguir siendo, si nos lo proponemos, una enorme fuente de conocimiento de la otra persona. Por supuesto ya no existe la posibilidad de analizar la grafía de quien escribe, pero sí de saber cosas de él o de ella si estos medios son usados con reflexión, ganas de que el otro conozca de nosotros y si se cuidan las formas y se mira un poco a las maneras consideradas de otro tiempo. Maneras que nos obligaban a establecer una relación más próxima y humana con aquellas personas a las que nos dirigíamos. Todo ello requiere un darse cuenta y un esfuerzo por no perder algo que durante tiempo supuso una valiosa fuente de comunicación e información entre todos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es doloroso ver que cada vez se atiende más al contenido que a la forma. Nos estamos acostumbrando a menospreciar las reglas de puntuación, a no buscar aquellas palabras que expresen con precisión lingüística lo que queremos expresar, a escribir sin atender a las reglas ortográficas, confiando en las correcciones que, posteriormente, nos hará la aplicación informática que estamos usando (algunas personas, además, ni esto, ya que no se han preocupado de tener activado el corrector ortográfico en sus aplicaciones de texto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo ello se suma el hecho de que nuestro lenguaje se está desvirtuando; ese legado tan rico que hemos heredado y que supone la base de nuestras capacidades cognitivas superiores. Las prisas y las posibilidades tecnológicas de estos medios modernos, llevan a que las nuevas generaciones y las no tan nuevas comiencen a usar los símbolos lingüísticos no como una parte integrada en un todo, como parte de un significado, de un concepto, en definitiva de una palabra, sino como un elemento aislado que tiene valor expresivo en sí mismo. Así, la fonología del símbolo adquiere un valor expresivo y comunicativo nunca sospechado ni admitido hasta ahora. Esto, por su parte, cercena así toda posibilidad de conocimiento del otro, al no ofrecernos ya ningún parámetro de ese saber sobre algunos rasgos y características de la otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ejemplo, se me ocurre la siguiente comparación. Un mensaje con el siguiente texto: “bete a casa. No puedo ir a recogerte. La reunión de hoy me a hecho retrasarme” puede orientar algo sobre el nivel cultural de la persona que lo ha escrito o bien hacernos pensar que es una persona dejada en su comunicación o, incluso, despistada. Nos posibilita, por tanto, establecer hipótesis sobre esa persona aunque, indudablemente, la información que podemos recibir sobre ella sea extremadamente pobre en este mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ese mismo mensaje escrito bajo los convencionalismos actuales, nos deja vacíos, sin posibilidad de saber ya nada sobre el otro, sin capacidad para establecer ninguna hipótesis sobre quien escribe. Así, atendamos al mismo mensaje escrito de la siguiente manera: “bt a ksa no pdo ir a regerte xq l reuni m a exo rtrasm”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-3621928353954382678?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/3621928353954382678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=3621928353954382678' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/3621928353954382678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/3621928353954382678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2008/05/la-comunicacin-escrita-como-fuente-de.html' title='La comunicación escrita como fuente de conocimiento del otro'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2154779834423789223.post-3878548669082423121</id><published>2008-05-03T21:19:00.003+02:00</published><updated>2008-05-07T20:19:34.821+02:00</updated><title type='text'>Sobre mi concepto del amor</title><content type='html'>Desde un sentido general, puedo decir que amar a otra persona es celebrar todos los días el hecho de que haya nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para explicarme bien lo que con esta afirmación quiero decir, debo referirme a aquellos aspectos que, para mí, sustentan este sentimiento, que considero muy elevado, en nuestras relaciones con los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es respeto. Es celebrar la existencia de la otra persona respetando lo que es, admitiéndola tal cual es, con lo que nos gusta y con lo que menos nos gusta. No intentar cambiarla, pues intentar cambiarla supone renunciar a apreciar esa parte de ella que también la constituye, pero que no encaja con nosotros. Amar a otra persona es respetar su libertad, su espacio vital, sus necesidades, sus miedos, sus limitaciones, pero también sus deseos, sus ilusiones, su silencio, sus expectativas en la vida y sus decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es dar. Es ofrecer a la otra persona, por el mero hecho de estar y ser, todo lo mejor de nosotros, sin esperar una recompensa. Es dar, incluso, con renuncia, asumiendo quedarte sin aquello que das, porque sientes que la otra persona lo necesita más que tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es dolor. Cuando se ama a alguien de verdad duele verlo mal, verlo enfermo o abatido. Pero ese dolor no debe convertirse nunca en un sufrimiento que perdura en el tiempo, pues el sufrimiento nos obnubila, nos hace actuar en nuestro beneficio e impide, por tanto, ayudar con eficacia al otro. El dolor en el amor es entrar en contacto con el otro, es reforzarlo en nosotros mismo para sentirlo con más fuerza. Es también sentir su sufrimiento en toda su intensidad pero no manifestarlo; sentir calladamente, para no agobiarlo. Es estar, pero no actuar, sólo acompañar, aunque nuestro dolor sea grande. Esta actitud refleja una enorme confianza en el otro, al concederle la oportunidad de superar por él mismo sus problemas dándoles la solución adecuada. Nuestro cometido es crear el clima adecuado para que ello sea posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es compartir. Cuando se ama, se siente la necesidad imperiosa de compartir con la persona que se ama: lo que constituye nuestra vida exterior y nuestro mundo interior. Es, por tanto, la necesidad de extendernos, de proyectarnos al mundo a través de quien amamos. Es un depositarnos en esa o esas personas que amamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es escuchar. No es oír, es una escucha atenta de lo que la otra persona quiere comunicarnos. Es entrar, sin barreras, en su mundo afectivo y emocional para comprenderlo. Es, también, darle la oportunidad de que se escuche a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es sentir. Amar es abrir los ojos por la mañana y no preguntarse por qué la persona que se ama viene a nuestra mente y nos despierta ese sentimiento de plenitud, de dolor y de felicidad. Amar a esa persona es no preguntarse nunca por qué se la ama, ya que la pregunta siempre encierra una duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es contacto. Amar es sentir la necesidad de descansar sobre la persona amada en un abrazo, en un beso o en una acaricia. Es un descanso placentero y prolongado que forma parte de nosotros de por vida. Es intercambiar las energías más positivas. Es dar parte de nosotros en ese acto humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amar es deseo. No es un deseo referido a nosotros mismos. Es un deseo proyectado a la otra persona. Es desear su bienestar, su felicidad, su permanencia en esta vida de forma plena.Amar es soltar. El amor no es posesión, es el respeto absoluto a la libertad de la otra persona.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2154779834423789223-3878548669082423121?l=cales-reflexiones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/feeds/3878548669082423121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2154779834423789223&amp;postID=3878548669082423121' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/3878548669082423121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2154779834423789223/posts/default/3878548669082423121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cales-reflexiones.blogspot.com/2008/05/sobre-mi-concepto-del-amor.html' title='Sobre mi concepto del amor'/><author><name>José María Calés</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00098741138366275705</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://3.bp.blogspot.com/_1WRRNVj6T2E/S4a_rgJcjKI/AAAAAAAAArI/W1f6m2N42og/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
